Crítica de ‘El cuento de la criada’: por qué el libro de Margaret Atwood sigue siendo aterrador más de 40 años después

0
Libro de ‘El cuento de la criada’, de Margaret Atwood.

Esta crítica de El cuento de la criada nace de una sensación difícil de explicar: Margaret Atwood publicó la novela en 1985, el año que yo nací, pero muchos de sus mecanismos de control me siguen pareciendo peligrosamente reconocibles. Gilead pertenece a la ficción, aunque nunca resulta completamente ajena a la realidad.

Espero que esta reseña de El cuento de la criada despierte tu curiosidad por el libro, porque doy por hecho que ya has visto la serie.

¿De qué trata el libro de ‘El cuento de la criada’?

La protagonista de El cuento de la criada es Defred, una mujer fértil obligada a servir en una familia poderosa de Gilead. Esta república totalitaria ha sustituido a Estados Unidos y organiza la sociedad mediante una interpretación extremista de la religión, la vigilancia y el control reproductivo.

La crisis ambiental y la caída de la natalidad sirven como excusa para esclavizar a las pocas mujeres capaces de tener hijos. Defred no puede trabajar, leer, administrar dinero ni conservar su propio nombre.

Atwood desarrolla su historia mostrando las rutinas, los recuerdos y pequeños gestos de la vida en Gilead.

Personajes principales de ‘El cuento de la criada’: quién es quién en Gilead

Los personajes de El cuento de la criada representan distintas maneras de vivir dentro de una dictadura: ejercer el poder, obedecer, negociar o resistirse. Ninguno dispone de toda la información, y esa incertidumbre convierte sus relaciones en una parte esencial del miedo que transmite la novela.

Lectura del libro 'El cuento de la criada'.

Defred, la voz y la memoria de ‘El cuento de la criada’

Como digo, Defred es quien narra la historia desde una perspectiva íntima, fragmentada y limitada por necesidad. Ella recuerda a su marido Luke, a su hija y la libertad perdida en medio de un mundo que ya no es el que conocía. Su memoria se convierte, de alguna manera, en el último territorio que Gilead no controla completamente.

No es una heroína perfecta. Tiene miedos, dudas y se adapta a lo que le toca. Simplemente, sobrevive como puede.

Serena Joy y el Comandante: poder, privilegios y contradicciones

Serena Joy y el Comandante ocupan una posición privilegiada pero también están atrapados dentro de las normas que ayudaron a sostener. A través de estos personajes, Atwood retrata la hipocresía del poder y muestra que una jerarquía puede proteger a alguien mientras limita su libertad.

Serena participa en la opresión de Defred, aunque tampoco controla su casa tanto como aparenta. El Comandante representa a quienes crean reglas que después desean incumplir. Como dice el refrán, ‘haz lo que digo pero no lo que hago’.

Moira, Luke, Nick y Tía Lydia: distintas formas de sobrevivir

Moira, Luke, Nick y Tía Lydia amplían el mundo de Defred más allá de la casa en la que está recluida (utilizar el verbo vivir sería demasiado optimista). Cada personaje encarna una respuesta distinta ante Gilead: la rebelión, el recuerdo, la ambigüedad o la colaboración con un sistema que premia la obediencia.

Moira es algo así como el contrapunto de Defred, mientras Tía Lydia muestra cómo el régimen utiliza a unas mujeres para controlar a otras. Nick transmite incertidumbre y Luke nos conecta con la vida perdida de nuestra protagonista.

Novela gráfica de ‘El cuento de la criada’.

Crítica de ‘El cuento de la criada’: sus mayores virtudes y sus puntos débiles

Mi crítica de El cuento de la criada es positiva, aunque no creo que sea una novela adecuada para todos los públicos. La voz, la atmósfera y las ideas que transmite son sus puntos más fuertes. Pero, si esperas acción constante, respuestas inmediatas o una rebelión espectacular como en algunos capítulos de la serie, ¡puedes sentirte frustrado!

La voz de Defred convierte la memoria en una forma de resistencia

La narración de Defred mezcla recuerdos, observaciones, ironía y miedo. Atwood no ordena siempre los acontecimientos linealmente porque la protagonista tampoco controla cómo aparecen sus recuerdos. Esa estructura nos hace ver el trauma de Defred.

El resultado es una lectura claustrofóbica. No observamos Gilead desde fuera: vivimos encerrados en una conciencia que escucha, sospecha y mide cada palabra antes de pronunciarla. No es que estemos dentro de Gilead, es que estamos dentro de los miedos que provoca Gilead a sus habitantes.

El terror cotidiano de Gilead resulta más efectivo que la violencia explícita

El miedo de El cuento de la criada nace de acciones cotidianas convertidas en instrumentos de dominación. Comprar alimentos, caminar junto a otra mujer o participar en una ceremonia suponen un peligro constante. Gilead consigue que la violencia parezca normal e incluso virtuosa.

Atwood utiliza colores, saludos, nombres y silencios para construir esa opresión. El rojo identifica a las criadas pero también reduce sus cuerpos a una función. Incluso el nombre de ‘Defred’ es una forma de señalar que esa mujer pertenece a Fred.

Un ritmo y una ambigüedad que no convencerán a todos

El ritmo pausado, los saltos temporales y la falta de respuestas cerradas son las principales pegas que se le pueden poner al libro. Algunas interrupciones o cambios de tema frenan la tensión en su momento álgido y varios personajes quedan bastante incompletos. Sin embargo, esa forma de escribirlo refleja todo eso que desconoce Defred sobre el mundo que la rodea.

Si no esperas el mismo ritmo que la adaptación televisiva, es una novela psicológica y política con suspense muy apetecible, pero no esperes un thriller de acción. Esto es otra cosa.

Aparte del libro, yo he leído también la novela gráfica, que te cuenta lo mismo y resulta más breve y entretenida, aunque tampoco es que el libro sea demasiado largo. ¡Se lee en una tarde!

‘El cuento de la criada’, en versión novela gráfica.

¿Por qué ‘El cuento de la criada’ sigue siendo aterrador más de 40 años después?

El libro sigue asustando porque Gilead no domina solamente mediante soldados y castigos. También modifica las palabras, reescribe el pasado y convierte las restricciones en hábitos cotidianos. Atwood muestra que la pérdida de derechos puede avanzar gradualmente, hasta que recordar otra vida parece peligroso.

La autora construyó la novela utilizando prácticas ocurridas en distintos momentos históricos. El control reproductivo, la censura y el uso político de la religión no eran invenciones futuristas. Por eso este análisis de El cuento de la criada resulta tan inquietante: el poder controla también cómo podemos nombrar y pensar la realidad.

Atwood suele definir la obra como ficción especulativa. No necesitó imaginar naves espaciales, criaturas fantásticas o tecnologías imposibles. Le bastó con trasladar precedentes históricos a otro lugar y combinarlos dentro de un mismo sistema. A veces, leyéndolo ahora, cuatro décadas después de su publicación, da miedo pensar en su vigencia y en la delgada línea existente entre algunas corrientes de opinión y la posibilidad de un Gilead en el siglo XXI.

De novela premiada a fenómeno global: cuándo triunfó ‘El cuento de la criada’

El éxito de El cuento de la criada no comenzó con la televisión. La novela fue reconocida durante los años ochenta, quedó finalista del Booker Prize y ganó el Governor General’s Award. También recibió el primer Arthur C. Clarke Award, consolidándose pronto como una distopía contemporánea de obligada lectura.

Su gran salto popular llegó con la serie estrenada en 2017. La primera temporada ganó ocho premios Emmy, incluidos mejor drama y mejor actriz para Elisabeth Moss. La adaptación transformó los vestidos rojos, las cofias blancas y las miradas de Defred en imágenes reconocibles mundialmente.

La publicación de Los testamentos en 2019 amplió después el universo literario. La secuela, ambientada años más tarde y narrada desde otras perspectivas, compartió el Booker Prize de ese año. El fenómeno dejó entonces de depender únicamente de Defred.

‘El cuento de la criada’, libro vs. serie: similitudes y diferencias

El libro y la serie comparten la protagonista, las reglas básicas de Gilead y muchos conflictos iniciales. Sin embargo, cada formato ofrece algo distinto. La novela es más íntima y ambigua, mientras la serie de televisión amplía el escenario, desarrolla personajes secundarios de forma más amplia y convierte el relato en una historia coral.

¿Qué conserva la serie del libro de Margaret Atwood?

La primera temporada conserva el núcleo de la novela: la vida de una criada, sus recuerdos y la relación con la familia que la controla. También mantiene sus símbolos, su vigilancia constante y el contraste entre una sociedad ordenada en apariencia y profundamente violenta.

Elisabeth Moss convierte el monólogo interior en silencios, miradas y primeros planos. Una interpretación que pocas actrices habrían bordado como ella lo hizo.

¿Qué cambia la serie respecto a ‘El cuento de la criada’?

La adaptación concede más espacio a Moira, Serena, Luke, Nick y otros personajes que el libro observa desde lejos. También muestra lugares que Defred no presencia y continúa la historia más allá de la novela original.

Por eso merece la pena leer el libro después de ver la serie. Yo lo hice así, justo antes de la penúltima temporada, y la verdad es que la televisión te ofrece un universo más amplio, aunque todo se enredase demasiado en las últimas entregas.

Curiosidades de ‘El cuento de la criada’ que ayudan a entender el libro

Atwood comenzó a escribir la novela en Berlín Occidental durante 1984, antes de publicarla en 1985 y el título remite a Los cuentos de Canterbury.

Por otro lado, la famosa frase ‘Nolite te bastardes carborundorum’ (No dejes que los bastardos te destruyan) es un falso latín convertido en lema de resistencia.

Veredicto final: ¿merece la pena leer ‘El cuento de la criada’?

Sí, merece la pena leer El cuento de la criada si te atraen las distopías. No es un libro con mucha acción pero hace que miremos nuestro propio mundo con cierta inquietud.

Su ritmo puede desconcertar y su ambigüedad exige paciencia. Pero la historia y la manera de contarla justifican su condición de clásico moderno.

Para quienes han conocido Gilead a través de la televisión, es una manera perturbadora de descubrir el origen de todo lo que rodea a la vida de Defred. Y resulta bastante curioso comparar el libro con la serie.

Preguntas frecuentes sobre el libro ‘El cuento de la criada’

¿Cuántas páginas tiene ‘El cuento de la criada’?

Depende de la edición y del formato. En las ediciones actuales en español publicadas por Salamandra y Debolsillo cuenta con 416 páginas.

¿Qué libro se lee después de ‘El cuento de la criada’?

La continuación es Los testamentos, publicada en 2019. Está ambientada unos quince años después y utiliza tres narradoras para ampliar la historia de Gilead.

¿Cuál es el verdadero nombre de Defred?

La novela nunca lo confirma. Muchos lectores dedujeron que podía llamarse June, nombre que adoptó en la serie, pero Atwood explicó que no fue su intención original.

¿Qué significa ‘Nolite te bastardes carborundorum’?

Es una frase de falso latín interpretada como ‘no dejes que los bastardos te machaquen’. Dentro de la historia es un mensaje secreto de resistencia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *