Crítica de ‘The Mandalorian and Grogu’: como tres episodios seguidos, pero ni tan mal

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Nuestra Crítica sobre 'The Mandalorian & Grogu' no alaba todo en la película, pero tampoco la arrastra por el barro como otras. La película nos parece una buena idea, pero falla en algunos elementos clave que conviene repasar.

Ha tardado en llegar, lo sé, pero esta crítica de The Mandalorian and Grogu parte de una idea de la que no me pienso mover: la película se parece muchísimo a la serie de Disney+, para mal… y para bien. Jon Favreau no reinventa a Din Djarin y Grogu, cierto, pero sí que les da más acción, más escala y un niño bastante más participativo. ¡Y ya era hora!

Sí, parece un episodio largo de ‘The Mandalorian’, pero eso no tiene por qué ser malo

La película de Star Wars The Mandalorian and Grogu es lo que la mayoría esperábamos, una prolongación directa de la serie de Disney+:

  • Mismo tono.
  • Misma pareja protagonista.
  • Misiones bastante autocontenidas.
  • Una estructura de sobra reconocible.

Cambiar radicalmente esa fórmula podía haber dado una película brillante, pero también podía haber roto precisamente aquello que ha terminado convirtiendo la química entre Mando y Grogu en un fenómeno de masas.

Por eso no me molesta que Jon Favreau haya sido conservador. Después de tres temporadas, sabemos qué propone este rincón de Star Wars: western galáctico, criaturas extrañas, restos imperiales, humor seco y una relación casi paternal que justifica todo el conjunto.

Las opiniones sobre The Mandalorian and Grogu reflejan precisamente esa división. Rotten Tomatoes destaca la acción y el encanto de la pareja protagonista, pero señala una narración demasiado episódica. Actualmente mantiene un 60% entre críticos y un 87% entre espectadores verificados, algo que encaja a la perfección con lo dicho hasta el momento.

Parecerse a The Mandalorian no es el problema. ¡Si hemos decidido verla precisamente porque nos gusta la serie! Cambiarlo absolutamente todo habría sido un riesgo enorme, y lo más probable es que esta sensación nunca hubiese llegado a desaparecer del todo.

El verdadero problema: es como ver tres capítulos consecutivos, y eso no siempre apetece

El mayor defecto de la película no es parecerse a la serie, sino conservar su ritmo televisivo durante 132 minutos. Cada bloque parece tener presentación, pequeña misión, clímax y transición hacia el siguiente. El resultado recuerda demasiado a encadenar tres episodios de The Mandalorian sin levantarse del sofá, no a una película bien hilada.

En televisión, esa construcción funciona porque existe una pausa natural entre capítulos. En el cine, sin embargo, los cambios de objetivo y escenario hacen que la trama avance a tirones. RogerEbert.com llegó a compararla con dos episodios y medio unidos, mientras otras críticas, incluida la nuestra, han utilizado una idea prácticamente idéntica.

Hay más acción que en buena parte de la serie, pero curiosamente la película puede hacerse mucho más larga. No porque falten acontecimientos, ojo, sino porque cuesta percibir una progresión dramática continua.

Para un fan resulta entretenida. Para quien espere una nueva gran epopeya galáctica, puede quedarse corta y hacerse larga al mismo tiempo. Y eso, no cabe duda, termina perjudicando el resultado final.

Una trama demasiado pequeña para una película de Star Wars

La historia cumple su función, pero no tiene el peso que solemos asociar a una película de Star Wars. Din Djarin y Grogu colaboran con la Nueva República mientras persiguen restos imperiales, y esa misión termina llevándolos hasta Rotta el Hutt y nuevos peligros.

No necesito que cada estreno amenace con destruir la galaxia. De hecho, agradezco que Favreau evite otra historia obsesionada con salvar el universo. El problema es que tampoco construye un conflicto íntimo suficientemente potente para compensar esa escala menor.

Eso explica por qué algunos espectadores salen satisfechos y otros se preguntan qué justificaba realmente el salto al cine. La película entretiene, pero su argumento podría haberse convertido sin demasiado esfuerzo en un pequeño arco dentro de una cuarta temporada. Y esa sensación no termina de desaparecer.

Grogu está mucho más activo y la película gana cada vez que entra en juego

Grogu ya no funciona únicamente como criatura adorable a la que Din Djarin debe proteger. En la película participa más, toma pequeñas decisiones, utiliza mejor sus habilidades y se integra en la acción. Esa evolución da energía a una relación que, después de tres temporadas, corría el riesgo de ser excesivamente repetitiva.

Y esto no es únicamente una impresión personal. El propio equipo encargado de darle vida explicó que Favreau quería un Grogu mucho más activo, capaz de acompañar a Mando durante peleas y acrobacias. Incluso desarrollaron una marioneta animatrónica preparada para nadar y afrontar acciones físicamente más complejas.

Y hay que reconocerlo: se nota muchísimo.

Grogu sigue siendo esa mezcla irresistible de Baby Yoda, glotón profesional y criatura capaz de provocar ternura mirando fijamente una pared. Sin embargo, ahora también genera situaciones, resuelve problemas y participa del espectáculo. Espero de corazón que estas dinámicas estén presentes a partir de la temporada 4 de The Mandalorian.

No es únicamente el equipaje más adorable de la galaxia. Por momentos parece, por fin, el aprendiz de Din Djarin que la película insiste en decirnos que es.

La acción tiene más ritmo y sí, aprovecha mejor la pantalla grande

Aunque la estructura arrastre hábitos de televisión, las escenas de acción sí muestran una ambición mayor. Favreau acelera los enfrentamientos, introduce combates aéreos, criaturas y peleas físicas más elaboradas. Además, permite que Din Djarin vuelva a parecer ese cazarrecompensas peligrosísimo que conquistó al público en la primera temporada.

Aquí sí encuentro una razón clara para pasar del salón al cine. La película fue concebida para IMAX, y varias secuencias aprovechan mucho mejor el espacio, el sonido y la escala que la mayoría de episodios de Disney+.

La apertura, de hecho, vuelve a enseñarnos por qué Mando funciona estupendamente bien como héroe de acción. ¡Ya casi no nos acordábamos!

Cuando The Mandalorian and Grogu deja de preocuparse por conectar una misión con la siguiente y simplemente se divierte es cuando mejor funciona. Por eso resulta frustrante que haya una película de aventuras estupenda escondida dentro de una estructura demasiado televisiva.

Shakari y Sigourney Weaver aportan personalidad a una aventura demasiado familiar

Uno de los elementos que más me gustan es Shakari, el primer gran destino de la misión. Sus calles húmedas, los neones y esa sensación de mercado nocturno de Tokyo me transmiten un ambiente oriental que refresca mucho la ambientación.

Curiosamente, su inspiración oficial es todavía más peculiar. StarWars.com explica que el diseño de la luna de Shakari recuerda al Chicago de la época de la Ley Seca, basándose también en la relación de Favreau con la ciudad. Y es una mezcla que simplemente  funciona. Es justo el tipo de lugar que necesito cuando Star Wars vuelve a transitar estructuras conocidas.

También suma la presencia de Sigourney Weaver como la coronel Ward, integrante de la Nueva República que participa en el arranque de la misión. Su papel no es enorme, pero su presencia aporta autoridad.

Y qué quieres que te diga: ver a Ripley entrando en otra gran franquicia de ciencia ficción siempre tiene su aquel.

A mí también me cae bien, pero Pedro Pascal me sigue chirriando como el Mandaloriano

Esta parte es completamente personal y funable, lo sé, pero para mí Pedro Pascal sigue sin terminar de encajarme como Din Djarin cuando pienso en el personaje físico bajo la armadura. Su voz funciona y tiene presencia, vale, pero mi cabeza continúa separando demasiado al actor del cuerpo imponente, seco y casi anónimo del Mandaloriano.

Aquí, por cierto, es importante hacer un apunte importante: el trabajo corporal del personaje no depende únicamente de Pascal. Brendan Wayne y Lateef Crowder también visten la armadura del Mandaloriano durante la película. Este último, además, ha ganado dos Emmy por su trabajo de especialistas en la serie.

De nuevo, para mí, un actor como Chris Pratt me habría encajado más en esa mezcla de aventurero físico, ironía y carisma de héroe clásico. No digo que fuese objetivamente una elección mejor, pero me encaja mucho más.

No sé si te pasa, pero cuando veo la cara de Pascal con la armadura de Mando, todavía me cortocircuita el cerebro. Y lo peor es que a estas alturas del cuento creo que no es algo que vaya a conseguir solucionar fácilmente.

Su tibia taquilla también dice algo sobre el salto desde Disney+ al cine

La recepción comercial de The Mandalorian and Grogu ayuda a entender aún mejor el debate: la película no cumplió las expectativas de Disney en taquilla. La compañía lo ha reconocido públicamente en agosto de 2026, aunque también defiende que el estreno impulsó ventas de productos, visitas a atracciones y actividad alrededor de los videojuegos de Star Wars, lo que también da dinerito.

Eso no convierte la película automáticamente en mala, pero demuestra que llevar una serie popular al cine no garantiza que el público perciba el resultado como un acontecimiento cinematográfico. Y quizá ahí esté la lección más interesante de todo esto.

Favreau conserva casi todo aquello que funcionaba en Disney+, pero cambia menos de lo necesario para justificar plenamente el nuevo formato.

Y hablando de nuevo formato, aquí te contamos todo lo que se sabe de momento sobre Star Wars: Starfighter, ¿encajará Ryan Gosling o terminará siendo un bluf?

¿Merece la pena ver ‘The Mandalorian and Grogu’?

Sí, sobre todo si has disfrutado de la serie. The Mandalorian and Grogu no cambia las reglas, pero ofrece acción a mayor nivel, un Grogu más divertido y activo, nuevos escenarios y suficiente química entre sus protagonistas para que dos horas largas pasen razonablemente bien (aunque el último tramo pueda acusar el cansancio).

No la colocaría entre las mejores películas de Star Wars, desde luego no es Rogue One, pero tampoco me parece el desastre que sugieren algunas críticas.

Es una aventura menor y demasiado cómoda dentro de la fórmula televisiva, pero también tremendamente fácil de disfrutar si ya estás dentro de este universo.

Si necesitas refrescar dónde encaja la amistad de Mando y Grogu en el mundo de La guerra de las galaxias, en laCritica.es tenemos una guía completa sobre cómo ver Star Wars en orden cronológico.

También puedes seguir hacia dónde se dirige esta etapa de la Nueva República con nuestra información sobre la temporada 2 de Ahsoka. Por cierto, aunque eché de menos a Rosario Dawson en The Mandalorian and Grogu, creo que no habría hecho más que acentuar el tono de serie.

En definitiva, si te gusta The Mandalorian, ver The MAndlaorian & Grogu es prácticamente obligatorio. Solo necesitas tener claro qué vas a encontrar, ¡y sobre todo, qué no!

Preguntas frecuentes sobre ‘The Mandalorian and Grogu’

¿Cuánto dura ‘The Mandalorian and Grogu’?

La duración de The Mandalorian and Grogu es de 2 horas y 12 minutos.

¿Tiene escena postcréditos ‘The Mandalorian and Grogu’?

No, The Mandalorian and Grogu no tiene escena postcréditos, por lo que no necesitas esperar hasta el final para descubrir un adelanto de otra historia.

¿Cuándo llega ‘The Mandalorian and Grogu’ a Disney+?

A 8 de agosto de 2026 no hay fecha anunciada para Disney+. La película sí está disponible en plataformas digitales de compra y alquiler y llegará en formato Blu-ray el 25 de agosto.

¿Quién interpreta a Rotta el Hutt?

Jeremy Allen White, protagonista de The Bear, pone voz a Rotta el Hutt, hijo de Jabba. El personaje ya había aparecido de bebé en Star Wars: The Clone Wars.

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