Crítica de ‘El diablo viste de Prada 2’ en Disney+: una secuela entretenida que vive demasiado de la nostalgia

0
'El diablo viste de Prada 2', el reencuentro entre Miranda Priestly y Andy Sachs.

Sabemos que estabas esperando nuestra crítica de El diablo viste de Prada 2. Pero sentimos rebajar el suflé: nos lo hemos pasado bien, sí, pero esperábamos algo más. El regreso de Miranda Priestly, Andy Sachs, Emily Charlton y Nigel resulta muy atractivo. Sin embargo, rara vez alcanza la precisión, la mala leche o la sorpresa de la original.

La secuela está disponible en Disney+ desde el 29 de julio de 2026, tras estrenarse en los cines españoles el 30 de abril. Dura alrededor de dos horas y recupera al director David Frankel y a la guionista Aline Brosh McKenna.

¿En qué creemos que acierta y por qué pensamos que la nostalgia termina limitándola? Si adoras la original, seguramente disfrutaréis el reencuentro, pero es mejor que controles el hype.

Crítica de ‘El diablo viste de Prada 2’: divertida, elegante y demasiado segura

Nuestra valoración es clara: la película resulta entretenida, mantiene un buen ritmo la mayor parte del tiempo y aprovecha el cariño que sentimos por sus personajes. El problema es que juega casi siempre sobre seguro. Nos recuerda por qué amábamos la original pero no termina de construir una identidad verdaderamente nueva.

El diablo viste de Prada 2 recupera el humor seco y vuelve a mirar el trabajo como una mezcla de ambición, sacrificio y absurdo.

También actualiza el conflicto con ideas interesantes. Ahora nos hablan de los clics, los recortes en los medios de comunicación, la publicidad, los algoritmos y la supervivencia de la prensa impresa. El guion encuentra ahí material más que de sobra, especialmente para quienes trabajamos cerca de los medios.

Pero demasiadas escenas buscan provocar un reconocimiento inmediato. Nos hacen sonreír, vale, pero no dejan una huella comparable a la de 2006.

De qué va ‘El diablo viste de Prada 2’ (sin spoilers)

La historia comienza casi veinte años después y devuelve a Andy Sachs al universo de Runway. Ya no es la ayudante insegura que desconocía la moda. Ahora es una periodista experimentada que regresa como editora de reportajes mientras la revista atraviesa una situación delicada.

Miranda Priestly continúa al frente de su imperio editorial, pero el mundo ha cambiado. Las revistas impresas ya no tienen garantizados ingresos, prestigio ni supervivencia. Al mismo tiempo, Emily Charlton ocupa una posición poderosa dentro de una firma de lujo.

Ese nuevo reparto de poder enfrenta a los personajes desde lugares diferentes. Andy ya no obedece como antes, Emily dispone de los recursos que Runway necesita y Miranda debe adaptarse sin dejar de ser Miranda.

La película no repite exactamente el viaje original. Ahora nos lleva a descubrir qué queda cuando una industria entera comienza a perder poder. Hay un momento que transmite muy bien esa idea, y es el personaje de Emily el que lo expresa: “En el mundo de la moda ya solo son rentables las tiendas” (puede que la frase no sea literal, pero va por ahí).

En qué está basada la secuela y qué relación tiene con los libros

La película continúa el universo creado por Lauren Weisberger en su novela de 2003, origen de la primera adaptación. Sin embargo, esta segunda entrega no adapta directamente Revenge Wears Prada: The Devil Returns, el libro de 2013 que retomaba las vidas de Andy y Emily.

La novela original nació parcialmente inspirada en la experiencia de Weisberger como asistente de Anna Wintour en Vogue (hay un guiño muy claro a esto en El diablo viste de Prada 2). Después llegaron dos continuaciones literarias, pero la película desarrolla su propia historia sobre la crisis editorial y el poder de las marcas.

La conexión principal está en los personajes y en el mundo profesional creado por Weisberger. El argumento cinematográfico procede del guion de Aline Brosh McKenna, que también escribió la adaptación estrenada en 2006.

Meryl Streep vuelve a ser Miranda Priestly en 'El diablo viste de Prada 2'.

Esa libertad actualiza la trama y explica por qué los lectores encontrarán destinos distintos a los de las novelas. Y, si te gustan tanto los libros como las pelis, ¡entretenimiento por partida doble!

Reparto de ‘El diablo viste de Prada 2’: el verdadero poder está en los regresos

El gran reclamo es el regreso de sus cuatro intérpretes esenciales. Meryl Streep vuelve como Miranda Priestly, Anne Hathaway como Andy Sachs, Emily Blunt como Emily Charlton y Stanley Tucci como Nigel Kipling. Su química continúa siendo la principal razón para regresar a Runway. ¡Y ver cómo han cambiado físicamente (o no) mola muchísimo!

La película incorpora a Kenneth Branagh, Simone Ashley, Justin Theroux, Lucy Liu, Patrick Brammall, Caleb Hearon, Helen J. Shen, Pauline Chalamet, B. J. Novak y Conrad Ricamora. Tracie Thoms y Tibor Feldman también recuperan sus papeles de Lily e Irv.

Anne Hathaway, Meryl Streep y Stanley Tucci, en 'El diablo viste de Prada 2'.

Streep conserva la autoridad silenciosa de Miranda, aunque ahora deja ver grietas nuevas. Blunt aprovecha cada réplica y convierte el poder adquirido por Emily en uno de los mejores cambios de la secuela.

Hathaway aporta madurez a Andy y Tucci vuelve a ser una presencia necesaria. Lady Gaga también aparece y canta junto a Doechii la canción original Runway.

‘El diablo viste de Prada’ frente a ‘El diablo viste de Prada 2’

La primera película era una historia de descubrimiento, transformación y pérdida de inocencia. La segunda es más bien un reencuentro entre personas que ya conocen las reglas, pero desaparecen la tensión y la sorpresa que impulsaban la aventura original.

La primera película tenía un viaje personal más claro

Andy llegaba a Runway sin comprender su lenguaje, sus jerarquías ni su influencia. Nosotros aprendíamos con ella, por lo que cada cambio de vestuario, encargo imposible y decisión profesional tenía consecuencias visibles. Su evolución era sencilla de seguir, pero nunca parecía superficial.

La secuela parte de personajes ya formados. Eso nos acerca a conflictos laborales más actuales, aunque reduce la sensación de descubrimiento. La primera entrega tenía un arco emocional más limpio, mejores golpes dramáticos y una transformación difícil de olvidar.

La secuela entiende mejor la crisis actual de los medios

La nueva película encuentra una voz propia cuando retrata la prensa contemporánea. Runway ya no compite únicamente por prestigio. Necesita financiación, atención digital y relevancia dentro de un entorno que convierte cualquier contenido, firma o decisión editorial en una cifra.

Anne Hathaway y Nigel Kipling, en 'El diablo viste de Prada 2'.

Ese enfoque resulta cercano y, en ocasiones, incómodo. La película habla de despidos, publicidad, precariedad y pérdida de criterio, algo que no es para nada ajeno a quienes trabajan hoy en día en los medios de comunicación.

La conclusión es sencilla. La original sigue siendo más redonda y memorable. La secuela observa mejor nuestro presente, pero lo hace dentro de una estructura demasiado pendiente de homenajear el pasado, sin ofrecer nada demasiado nuevo.

Moda, localizaciones y música: el envoltorio sigue siendo irresistible

Visualmente, la secuela sabe qué esperamos de este universo. Nueva York vuelve a ocupar el centro, mientras Milán y el lago de Como amplían el paisaje. En esta saga, como es lógico, la ropa no funciona únicamente como decoración, sino como una herramienta para explicar el poder, la evolución profesional y la personalidad de los personajes.

La diseñadora Molly Rogers actualiza a los personajes a través del vestuario: Miranda conserva una presencia casi arquitectónica, Andy proyecta más seguridad y Emily transforma cada aparición en una declaración de intenciones.

La producción reúne firmas como Dior, Versace, Armani, Givenchy, Cartier, Tiffany y Fendi. Parte del rodaje italiano coincidió con la Semana de la Moda de Milán. Todo parece caro y cuidado. Tal vez por eso se nota aún más cuando el guion no alcanza el mismo nivel.

¿Merece la pena ver ‘El diablo viste de Prada 2’ en Disney+?

Sí, ¡claro que merece la pena!, especialmente si la primera película ocupa un lugar importante en tu memoria. La secuela es divertida, está bien interpretada y se ve con facilidad. No trae grandes sorpresas pero ofrece un reencuentro bonito y suficientemente cuidado para justificar sus dos horas.

Emily Blunt interpreta a Emily Charlton en 'El diablo viste de Prada 2'.

Nuestra opinión de El diablo viste de Prada 2 es moderadamente positiva. Nos entretuvo y agradecimos volver a escuchar a Miranda, aunque la original tenía más personalidad.

Su éxito comercial resulta indiscutible: superó los 676 millones de dólares mundiales y llevó a la franquicia por encima de los mil millones.

Te la recomendamos para pasar un rato entretenido y nostálgico frente a la pantalla. No la colocaríamos al nivel de la primera pero, para una tarde de Disney+, cumple con elegancia. Eso es todo (que no es poco).

Preguntas frecuentes sobre ‘El diablo viste de Prada 2’

¿Hace falta ver la primera película antes de la segunda?

No es imprescindible, pero sí. La secuela explica su conflicto principal, aunque muchas relaciones, bromas y emociones se entienden mejor con la película de 2006 reciente.

¿‘El diablo viste de Prada 2’ tiene escena postcréditos?

No. La película no incluye una escena adicional después de los créditos, por lo que no es necesario esperar a que acaben (son algo largos) buscando un avance de otra entrega.

¿Qué clasificación por edades tiene en Disney+?

Disney+ España la clasifica para mayores de 12 años. La ficha también advierte sobre luces intermitentes que podrían afectar a espectadores fotosensibles.

¿Habrá ‘El diablo viste de Prada 3’?

No está confirmada oficialmente. El reparto y el director se han mostrado abiertos a continuar, pero no existe ningún anuncio de producción ni fecha de estreno.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *