Crítica de ‘El ser querido’: Bardem y Victoria Luengo brillan en un drama que pierde fuerza
Javier Bardem y Victoria Luengo son padre e hija en 'El ser querido'.
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Nuestra crítica de El ser querido parte de una película que atrapa desde el primer minuto. Rodrigo Sorogoyen construye un duelo familiar lleno de reproches, silencios y miradas esquivas. Javier Bardem y Victoria Luengo lo defienden con una energía extraordinaria. Sin embargo, la intensidad no se mantiene durante las dos horas y cuarto.
De qué trata ‘El ser querido’, la película de Rodrigo Sorogoyen
El ser querido cuenta el reencuentro de Esteban Martínez, un director de cine de prestigio, con Emilia, su hija y actriz. Él le propone participar en su nueva película, pero el rodaje pronto revela que la distancia entre ambos está hecha de heridas antiguas y asuntos que siguen sin resolverse.
Con este argumento, Sorogoyen trabajar dos relatos a la vez. Por un lado, la relación familiar y, por otro, la película que Esteban rueda en el Sáhara. Ese recurso del cine dentro del cine no es un simple telón de fondo. El rodaje pone a prueba el poder de Esteban como director y su manera de relacionarse con las personas que tiene cerca.
La película está escrita por Sorogoyen e Isabel Peña y protagonizada por Bardem y Luengo, con Raúl Arévalo y Marina Foïs en el reparto. Es un drama con una duración de 135 minutos.
La escena inicial de veinte minutos marca el listón
El comienzo de El ser querido es una de las decisiones más potentes de la película. Durante unos veinte minutos, la cámara acompaña a padre e hija en su primer encuentro tras años de distancia y convierte una comida en una prueba de resistencia emocional.
La escena no necesita grandes explicaciones. Solo hay que escuchar lo que se dicen y atender a todo lo que evitan decir. Bardem y Luengo demuestran desde ahí por qué fueron los elegidos. Uno impone su presencia y puede pasar de la cordialidad al enfado, y la otra responde con una contención que no oculta el daño que padece.
Sorogoyen rodó el reencuentro con cámaras ocultas y dejó espacio para que los intérpretes incorporasen elementos no escritos. Según el director, la escena se filmó durante una toma larga, de la que el montaje conservó alrededor de veinte minutos. El resultado tiene una naturalidad tensa. Como espectadores, sentimos que estamos sentados a la mesa con ellos, como cuando dos personas discuten en nuestra presencia y eso nos incomoda.
Javier Bardem da forma a un personaje marcado por su pasado
Bardem construye a Esteban como un hombre de talento y magnetismo, pero también como alguien acostumbrado a controlar la conversación y el espacio. Esa mezcla explica tanto la autoridad que ejerce en un rodaje como la dificultad que tiene para acercarse a Emilia sin volver a imponer sus reglas.
Lo interesante es que Esteban no aparece congelado en sus peores años. Parece haber aprendido algo y quiere recuperar el vínculo con su hija. Pero una evolución personal no borra el daño ni garantiza que uno sepa actuar de otra manera cuando reaparecen la frustración y el orgullo.
Ahí está una de las mejores decisiones del personaje. No puede desprenderse del todo de su pasado, por mucho que intente avanzar. Bardem deja ver las grietas bajo el temperamento explosivo y consigue que el deseo de redención de Esteban resulte comprensible y no una excusa.

La tirantez entre padre e hija encuentra su mejor momento en la comida
La relación entre Esteban y Emilia sostiene la película porque los dos llegan al reencuentro con versiones distintas de una historia compartida. Él busca una oportunidad para acercarse pero ella no está dispuesta a fingir que la ausencia no tuvo consecuencias. La película deja que esa tensión se filtre en cada conversación.
La escena de la comida durante el rodaje es de lo mejor de la película. La secuencia cambia de tono y convierte el trabajo de los actores en algo imprevisible. Lo que empieza dentro de una ficción termina rozando el conflicto real de padre e hija. Sorogoyen explicó que el equipo tardó cinco días en rodarla y que fue especialmente compleja por la cantidad de intérpretes implicados.
El cine se convierte en parte de la disputa. Esteban puede dirigir una escena, pero no controlar lo que Emilia siente. La tensión que generan a su alrededor se palpa en los demás actores y se traslada a quienes miramos a través de la pantalla.
Los primeros planos y algunas incongruencias alargan el relato
La puesta en escena mantiene al espectador cerca de los rostros y de las reacciones. Los planos cortos refuerzan la sensación de encierro entre los protagonistas pero su repetición también puede hacerse pesada. Cuando el conflicto ya está claro, la película vuelve a insistir en él con una intensidad similar.
Ese es el punto en el que, quizás, El ser querido empieza a perder fuerza. La trama abre caminos interesantes con la película que Esteban está rodando y con las dinámicas del equipo, pero algunas de esas líneas no terminan de integrarse con la misma claridad.
Hay también incongruencias que pueden sacar por momentos de la historia. El problema no es que la película se tome su tiempo. El primer encuentro demuestra que Sorogoyen sabe hacer poderosa una escena larga cuando cada gesto añade información. Lo que falla es la progresión posterior. El relato vuelve sobre heridas que ya comprendemos, pero no siempre consigue que ese regreso profundice en ellas. Con 135 minutos, esa repetición termina notándose. ¿No os pasa últimamente que muchas películas podrían contarse igual de bien en menos tiempo?

‘El ser querido’ fue precandidata a los Oscar 2027
Es lógico que El ser querido llegara a la terna española para los Oscar 2027. Su ambición formal, el trabajo de sus protagonistas y la mirada de Sorogoyen justificaban que compitiese por representar a España junto a Los domingos y La bola negra.
Después de ver las tres, también es comprensible que la Academia eligiese finalmente La bola negra. Esa decisión no invalida los aciertos de Sorogoyen. Sencillamente, la película de Los Javis convence más como conjunto.
El ser querido tiene un inicio formidable, dos interpretaciones que por sí mismas merecen ver la película y una escena de la comida durante un rodaje que concentra su mejor tensión. Lo malo es que pierde impulso después y no vuelve a alcanzar del todo la fuerza de sus primeros compases. Aun así, es altamente recomendable.
FAQs sobre la crítica de ‘El ser querido’
¿Cuánto dura ‘El ser querido’?
Dura 135 minutos, es decir, dos horas y cuarto.
¿Quién escribió ‘El ser querido’?
El guion está firmado por Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña, colaboradores habituales en el cine del director.
¿Qué edad mínima recomienda el ICAA para verla?
El ICAA la clasifica como no recomendada para menores de 12 años.
¿Quién compuso la música de ‘El ser querido’?
La música original es de Olivier Arson, colaborador habitual de Rodrigo Sorogoyen.